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Protección Solar

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Protección solar en Saludacia

Nuestra piel ha de estar protegida de la radiación solar todo el año, pero especialmente tenemos que extremar el cuidado en los meses de verano en los que el calor más aprieta, y dejamos nuestra piel más expuesta a la incidencia de los rayos solares.

Como todo, el sol tiene efectos muy beneficiosos para nuestra piel y nuestro organismo, pero en su justa medida sin cometer excesos.  El sol influye en nuestro carácter, de hecho está comprobado que tiene un efecto estimulante sobre nuestro estado de ánimo, o sino que nos lo pregunten a nosotros, españoles, mediterráneos…

Además el astro sol es una fuente  natural rica en Vitamina D, favorece la circulación sanguínea, etc. Pero una exposición excesiva al sol puede reportarnos muchos perjuicios. En primer lugar, darse prolongados baños de sol o salir a la calle sin la protección adecuada puede ocasionar que nuestra piel entre en un envejecimiento prematuro , que sufra una hiperpigmentación o en última instancia cáncer de piel.

La cara, el escote y las manos son siempre las partes más expuestas de nuestro cuerpo,  por lo que según nuestro tipo de piel,  no debemos salir nunca de casa sin la protección adecuada. Esta condición, como hemos indicado anteriormente, se extiende en verano a su aplicación por todo nuestro cuerpo.

¿Puedo utilizar la crema solar corporal también para su uso facial?

No es lo más conveniente, porque la piel de nuestra cara tiene unas propiedades y unas características diferentes a la piel del resto de nuestro cuerpo. La piel facial es más fina, las células que la componen son de menor tamaño, es una piel más porosa, y debido a la existencia de un mayor número de glándulas sebáceas, segrega más lípidos.

Otra gran diferencia, y que también influye en la apariencia de nuestra piel, es que la piel de nuestro cuerpo está a menudo cubierta, por lo que recibe menos radiación solar que nuestra cara.

¿Cómo elegir el protector solar adecuado?

Para elegir la crema solar más conveniente hay que tener en cuenta una serie de condicionantes tales como: si vamos a utilizarlo niños o adultos, la zona en la que lo vamos a aplicar (facial o corporal), el tipo de piel así como el fototipo que tiene la persona y que viene marcado por la pigmentación de la piel, los ojos, el cabello, la facilidad de bronceado, etc.

Respecto a este último punto, en la población existen diferentes fototipos:

Fototipo I: Nunca se broncea, siempre se quema, color de pelo pelirrojo, ojos azules.

Fototipo II: A veces se broncea, a veces se quema, pelo rubio, ojos azul/verde.

Fototipo III: Siempre se broncea, rara vez se quema, pelo castaño, ojos gris/marrón.

Fototipo IV: Siempre se broncea, nunca se quema, pelo negro, ojos marrones.

¿Puedo aprovechar la crema solar del año pasado si aún me queda?

Seguro que la crema solar, además de aplicártela en casa, si vas a la playa o a la piscina la llevas contigo…Bien, hay que decir que los fotoprotectores están formulados para mantener todas sus propiedades en unas determinadas condiciones.  Si el producto ha estado expuesto a cambios de temperatura, humedad… es difícil asegurar que los activos que llevan en la fórmula sean realmente efectivos, y más si entre la última aplicación y la siguiente ha pasado más de un año, en el caso de las cremas para el sol corporales.  Por ello es mejor no utilizarlos.

Además de utilizar la protección adecuada, ¿cómo protegernos de la radiación solar?

Para ello es importante asumir una serie de acciones y pequeños gestos, que si los convertimos en algo rutinario puede ayudarnos en la protección solar de nuestra piel.

Después de lo ya comentado, damos ya por hecho el primer paso fundamental, la utilización de una crema con protección, ¡incluso en los días nublados!. Seguidamente, y aunque suene a tópico no por ello deja de ser menos cierto, tenemos que beber mucha agua para mantener los niveles óptimos de hidratación de nuestra piel. Mínimo 1,5 o 2 litros de agua diarios.

También hemos de cuidarnos de no exponeros al sol en sus horas de mayor intensidad, es decir, entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde. Así que en esas horas, si te encuentras en la playa, ¡deja la sombrilla puesta y disfruta de una refrescante comida a la sombra! Si por el contrario tu horario de trabajo comprende estos horarios y a la intemperie, refréscate cada poco tiempo cara y cuello, y no olvides llevar puesto un gorro, o un sombrero para evitar insolaciones.

Durante todo el año, pero especialmente en verano, las frutas y verduras tienen que estar bien presentes en nuestra dieta. Para la piel las más recomendables de cara a la protección solar son aquellas que contienen carotenoides, y son de apariencia roja, amarilla o anaranjada: fresas, zanahorias, ciruelas, etc.  Por el contrario, tendremos que reducir el consumo de carnes rojas y productos lácteos.